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lunes, 1 de enero de 2024

El SEGUNDO ADÁN DERROTÓ AL DIABLO

La más grande y humillante derrota sobre el diablo, no fue hecho por el Señor Jesús como “Hijo de Dios” (ya que el diablo no puede competir con Dios), sino que fue hecho como el “Hijo de Hombre”(un ser humano semejante a nosotros). Satanás no podía concebir cómo es que el “Hijo del Hombre”(el segundo Adán, alguien que nos representa) podía lograr la más aplastante victoria sobre él.

Unos de los títulos que más usó Jesús sobre sí mismo fue “El HIJO DEL HOMBRE”. Como vemos:

  Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.            

                                                            Marcos 10:45                         

“ Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”.                                                                                                                                                                                        Lucas 19:10                                                                                                               

Jesús, se llamaba así mismo el “Hijo del Hombre”, y siempre lo remarcaba.

¿Por qué?

Era un mensaje principalmente para el diablo; le estaba diciendo que si derrotó al primer Adán (en el jardín del Edén), ahora había venido el segundo Adán, a quién no podrá derrotar.

Satanás logró vencer al primer hombre (Adán), más ahora sería derrotado por el postrer Adán(Jesús). En el primer Adán, Satanás nos venció a todos, pero en el postrer Adán, Satanás será vencido por todos.

 Estas son la buenas nuevas que trajo Jesús.

En 1Cor.15:45 dice:

 “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante”.

 Y en 1 Corintios 15:21,22 dice:

 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.  Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”.

Eso fue lo que desconcertó y humilló a Satanás. Su aplastante derrota ante un “Hijo de Hombre”.

 La Biblia lo dice claramente que Jesucristo no vino a este mundo a pelear contra el diablo y su imperio del mal, con todos sus atributos de Dios; sino que,  vino como hombre, para salvar a los hombres, a sus congéneres; por eso, reiteramos, él se llamaba “El Hijo del Hombre” (el postrer Adán).

 Leamos en: Filipenses 2:5

 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

 Ahí, está la clave (AQUELLO QUE EL DIABLO NO QUIERE QUE NOS DEMOS CUENTA), que si Jesús venció al maligno como hombre, entonces, nosotros también lo podremos hacer.

    Sin embargo, recordemos que la victoria de Jesús, pudo ser posible sólo cuando Él tuvo una íntima comunión con su Padre; es decir, dependió del poder y la fuerza de Dios, más no de su propia fuerza; apelando en los momentos más difíciles de su lucha espiritual a Dios y su palabra, como arma espiritual.  

 “No puedo hacer nada por mí mismo,… porque no busco mi voluntad sino la voluntad del Padre” 

                                                               Juan 5:30

 Así también nosotros, no podremos vencer si no dependemos y estamos unidos en espíritu a Cristo, y también, no podremos vencer si no recurrimos a la “palabra”, como arma espiritual.

El Señor Jesús abrió el camino de la victoria para nosotros que el primer Adán lo perdió. Nos mostró cómo hacerlo.

¿Lo ve?

El primer Adán fue derrotado, pero el segundo Adán (Jesús), venció .

Por lo cual, el mensaje de Dios para nosotros es claro: "tenemos la posibilidad de vencer al igual que Jesús, nuestro hermano mayor".

Si el Señor es nuestro hermano, entonces nos hacemos parte de la familia Divina, siendo Dios, nuestro Padre:

 “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: 

¡ABBA PADRE! 
El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, 
de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que conjuntamente con él seamos glorificados”

Romanos 8:14-17

                              “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos.”

                                              Hebreos 2:11

                                                                   ¡Que Dios te bendiga!

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