¿QUÉ SIGNIFICA
SER DISCÍPULO DE ALGUIEN?
Podemos decir que el significado más profundo y sencillo a la vez sobre esto, es: “El discípulo es más que un alumno que se sienta a escuchar; es un aprendiz que sigue a su maestro, come lo que él come, actúa como él actúa, habla como él habla, piensa como él piensa, duerme donde él duerme y aprende a su lado”.
En consecuencia, el discípulo termina pareciéndose mucho al maestro; se torna su reflejo directo - es casi su copia - no físicamente, claro está; sino en su forma de ser, tal es así que cualquiera fácilmente podría reconocer en él, a su maestro. Esto es lo que pasó con los discípulos del Señor Jesús.
En Mateo 26:73, dice: “Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre”. Podemos ver, por medio de esta escritura, a Pedro, discípulo del Señor, identificado con Jesús, su maestro, sólo por su manera de hablar. Él no necesitó llevar un letrero en la cabeza para ser visto como su discípulo, si no que aún sólo por su forma de hablar supieron que éste era discípulo de Jesús.
En esto consiste el verdadero discipulado, y esto es el resultado de ello. Un discípulo verdadero es idéntico a su maestro, y a la larga, lo puede sustituir… y podrá hacer las mismas obras que él hizo y aun mayores como prometió el Señor a sus seguidores: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él las hará; y aun mayores que éstas hará; porque yo voy al Padre”. Juan.14: 12
Los apóstoles, como discípulos de Jesús, sabían muy bien lo que todo esto significaba. Por eso, lo imitaron en todo. Hoy en día, es menester pues, recobrar la esencia verdadera de lo que es ser llamado seguidor y discípulo de Cristo y de Dios altísimo. Hay millones de personas que profesan ser cristianos o seguidores de Cristo, pero que lamentablemente no se parecen en absoluto a Jesús; sino que por el contrario, son más como el mundo; tienen costumbres, hábitos y aún creencias propias de un impío.
Por lo cual, si primero no nos hacemos verdaderos discípulos del Señor, no podremos emular su vida, y con esto, no lograremos vencer, sino que, seremos doblegados por el pecado. Para poder ser discípulo del Señor, primero hay que creer en Él con todo el corazón, y luego, seguir inflexiblemente sus instrucciones y mandamientos dejados en las escrituras.


