El desarrollo del sermón no deber ser plano. Los oyentes deben mirar, imaginar, sentir, elevarse, descender, identificarse, entender, recordar el sermón. Deben vivirlo.
Es bueno recibir información histórica y un poco de gramática hebrea y griega siempre que estos recursos se trasladen de manera sencilla y ayuden a comprender mejor el mensaje. Los oyentes una vez atrapados desde el principio hay que llevarlos de la mano por el camino ascendente con puntos de giro hasta llegar al clímax del mensaje.
Luego, concluir de manera breve, pero eficaz. Es posible que
usted logre elaborar un excelente sermón, pero si no lo predica con certeza,
energía y con puntos hilados no
obtendrá buenos resultados.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario