Analicemos con más detalle cómo Jesús usó la Palabra para derrotar al Diablo.
Como ya vimos, el Señor entendió la importancia de la “palabra” desde su
infancia. Y cuando el diablo vino a tentarlo en el desierto, Jesús lo venció
por medio de la Palabra . Fue ahí que nos enseñó como se toma:
“…
la espada del Espíritu que es la palabra de Dios”. Efesios
6:17
Notemos que Jesús no acudió desesperadamente, en ese momento, al Antiguo
Testamento para buscar los versículos que necesitaba para la ocasión; sino que, lo que hizo fue simplemente: “tomar la palabra”, de su mente y corazón - como una arma poderosa - la espada de dos filos - y lanzarlo contra el tentador. El Señor, ya tenía la palabra de Dios precisa en su interior.
Así es, el Señor ya tenía la palabra dentro de su corazón y su mente. Jesús
había memorizado la palabra de Dios, y usó los versículos exactos que contra -
atacaban las tentaciones del diablo(No
debemos creer que Jesús, por el hecho de ser el Hijo de Dios, la palabra le
venía automáticamente a la mente o por revelación, sin necesidad de que Él, la
escudriñe primero; recordemos que Él también era Hombre).
El diablo decía algo, y el Señor contradecía lo dicho con la palabra.
Querido lector, usted tiene que tener la palabra de Dios en su mente y en
su boca si quiere ser un vencedor. Para eso, tiene que memorizar los versículos
claves de toda la palabra de Dios para que los uses y lo lances como una
“espada de dos filos” contra el diablo, como lo hizo el Señor.
El diablo jamás podrá contra la palabra de Dios.
Para cada tentación del diablo, Jesús tenía un versículo exacto que
refutaba y contradecía las invitaciones del tentador.
Miremos todo el texto de la tentación en el desierto: Mateo 4:1-11
“Entonces
Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.
Y después
de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
Y vino a
él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se
conviertan en pan.
El
respondió y dijo: Escrito está: No
sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le
llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo,
y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo;
porque escrito está:
A sus ángeles mandará acerca de ti, y,
En sus manos te sostendrán,
Para que no tropieces con tu pie en piedra.
Jesús le dijo: Escrito está
también: No tentarás al Señor tu Dios.
Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los
reinos del mundo y la gloria de ellos,
y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le
dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían”.
Aprendamos, pues, de Jesús. Cuando el tentador vino, el Señor usó
versículos de la Biblia que destruía los argumentos del diablo.
Analicemos ahora detalladamente los momento de cada tentación y
apreciemos cómo Jesús usó sabiamente las Escrituras para poder salir victorioso
ante cada una de ellas.
Primera Tentación:
1. El enemigo le tentó para que
coma cuando el hambre se hacía apremiante.
“Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres
Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”.
Mateo 4:3
Jesús había ayunado cuarenta días y cuarenta noches. Obviamente, su
cuerpo humano tenía hambre, por lo cual convertir la piedra en pan, no era una
mala idea en ese momento; pero Jesús no podía hacer la voluntad de Satanás,
puesto que eso era lo éste quería que hiciese. El Señor había venido para hacer
la voluntad de su Padre, por lo que Jesús contra - ataca evocando lo guardado y
grabado en su mente: la palabra de Dios.
Leamos:
“ El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino
de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Mateo 4:4
Jesús usó el versículo específico contra el punto exacto de la
tentación. El Señor dijo “escrito está". Y, ¿Dónde estaba escrito esto? El Señor
tenía memorizado Deuteronomio Cap.8 v 3 del Antiguo Testamento, que dice:
…”para hacerte saber que no sólo de pan
vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”.
El ataque del diablo fue directo al hambre de Jesús; pero el Señor
venció proclamando la palabra de Dios: “no sólo de pan vivirá el hombre, más de
todo lo que sale de la boca de Dios”.
Yo creo que en ese momento se le fue el hambre a Jesús. Porque la
palabra de Dios nos fortalece, nos alimenta, ¡Gloria a Dios!
Segunda Tentación:
2. Luego la tentación fue sobre la
ostentación y la aplicación falsa de la palabra de Dios.
“Entonces
el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y
le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está:
A sus
ángeles mandará acerca de ti, y,
En sus
manos te sostendrán,
Para que
no tropieces con tu pie en piedra.
Jesús le
dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios”.
Mateo 4:5-7
Ante esto, Jesús, quien conocía muy bien la palabra de Dios en todo su
contexto, respondió con Deuteronomio 6:16 diciendo:
“Escrito
esta también: No tentarás a Jehová vuestro Dios”…
Jesús tenía memorizado también este versículo.
Satanás le estaba induciendo - tentar a Dios, pero Jesús lo refutó
categóricamente con la palabra.
Tercera Tentación:
3. Finalmente, la tentación de Satanás
tomó el rumbo hacía las cosas materiales y hacía la vanagloria de este mundo.
“Otra vez le
llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y
la gloria de ellos,
y le dijo: Todo esto
te daré, si postrado me adorares”.
Mateo 4:8,9
Pero Jesús derrotó la tentación sacando una vez más la palabra de Dios
de su archivo mental. Respondió diciendo: “Vete, Satanás”; escrito está ( citó Deuteronomio
6:13)
“A Jehová
tu Dios temerás y a él solo servirás”…
Sin duda alguna, nuestro Señor Jesucristo tenía memorizado todo el
capítulo 6 de Deuteronomio, el Capítulo del “Gran mandamiento y Exhortaciones a
la Obediencia”. El Señor Jesús como humano, tenía que guardar todos estos mandamientos,
por eso los memorizó gracias a las muchas veladas pasadas meditando sobre ellas. ¡Ud. también puede hacer lo mismo!
¡Que Dios le bendiga!