“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”
Romanos 12:21
Para ser vencedores necesitamos hacer todo lo que las Escrituras nos dicen para hacer. Fue precisamente eso lo que hizo el Señor Jesús. No hay mayor bien que nos podemos hacer sino hacer lo que la Biblia nos manda. La palabra de Dios es el mayor bien dado a la humanidad con la cual podemos vencer el pecado y el mal.
ESTAR UNIDO A CRISTO
Una de las cosas que necesitamos entender para poder ser vencedores es “estar unido a Cristo”. Esto nos revela la palabra de Dios, y así lo expresa el libro de Romanos Capitulo 8 versículo 37 : “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. Observe lo subrayado. El Señor nos dice que, no solamente seremos “vencedores”, sino “más que vencedores”; pero todo esto será posible por medio de él y través de él; y luego nos dice: “que nos amó” (o sea Jesucristo que nos ama, no quiere vernos vencidos por el diablo y el pecado). Por esto, debemos estar totalmente unidos en fe al Señor, es decir; debemos depender de su poder y de su gracia a cada momento de nuestra vida, sin soltarnos ni apartarnos nunca de su presencia (Éxodo 33:15); de esa manera, seremos “más que vencedores”.
Con mayor claridad, aún, el Señor nos dice sobre este punto en Juan 15:5 . “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Miremos bien, separados del Señor: “nada podremos hacer”. Es inútil pelear en la lucha espiritual y en la lucha contra los males de este mundo con nuestras propias fuerzas o con nuestras propias habilidades, sabiduría o inteligencia. No vamos a lograr nada. A ningún enemigo doblegaremos. Ninguna victoria conquistaremos. El diablo se reirá de nuestros esfuerzos. Como bien dijo un gran predicador Ingles:
"La única preocupación del diablo es mantener a los cristianos alejados de la oración(Cristo). El no le teme a los estudios, obras o religión sin oración. Él se ríe de nuestro trabajo, se burla de nuestra sabiduría, pero tiembla cuando oramos." Samuel Chadwick(1860-1932)
Entonces,¡no nos desgastemos en vano!

No hay comentarios.:
Publicar un comentario