"Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano. Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron".
1Samuel 17: 48 -51
Aunque Satanás se presenta como un gigante invencible, no lo es; por lo tanto, no podemos intimidarnos ni temerle porque ¡Jesús nos llamó para vencerle!, no una sola vez, no solo por un tiempo, sino cada vez que el maligno venga con sus artimañas a atacarnos (porque la lucha será toda la vida).
Así como Jesús lo venció siempre y para siempre mientras pasó por este mundo:
" y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz". Colosenses 2:15
"Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo".

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