Hay gente que se ríe del diablo, y otros no quieren creer en su existencia; sin embargo, éste (el diablo), a pesar de los sarcasmos o la incredulidad de la mayoría de la gente, él ya lo tiene sometido a su propia voluntad. Son millones de personas en todo el mundo haciendo lo que quiere el maligno.
Lo paradójico es que las personas piensan, con su orgullo e ignorancia, que a ellos nadie los dirige - Satanás ya los está dirigiendo hace tiempo.
El diablo es un enemigo perspicaz, astuto y poderoso. No es de sabios y prudentes minimizarlo; no obstante, debemos saber que su capacidad inicua de acción no es ilimitada, es decir, él tiene poder, pero la omnipotencia es un atributo que solo le pertenece a nuestro Dios. Él es el único TODOPODEROSO. Como lo dice las Sagradas Escrituras: “Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto”. Génesis 17:1
Entonces, la peligrosidad del diablo, en realidad, tiene que ver más con la capacidad de persistencia que posee, que por otros atributos. Él tiene la habilidad de “persistir y perseverar” en sus propósitos, en tentarnos hacia el mal (vendrá una y otra vez). A diferencia de nosotros, que descuidamos y no valoramos esta cualidad tan importante, el de la perseverancia, y por ello, abandonamos tan fácilmente y no persistimos en hacer lo que debemos hacer, según nos manda la palabra de Dios, como: orar, meditar en la Sagrada Escritura, ayunar; etc. Por eso, en Gálatas 6:9 el apóstol Pablo nos exhorta diciendo: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”.
Entonces, podríamos afirmar que el diablo, en esta batalla espiritual, aventaja a muchos creyentes, puesto que él “sabe” insistir en sus propósitos malévolos, ¡es un terco por naturaleza!, tiene toda la paciencia “diabólica” para tentarnos una y otra vez hasta debilitarnos y hacernos caer (Sansón no cayó a la primera vez, sino después de la implacable persistencia de la impía filistea, Dalila). Léase: Jueces 16:16,17. Es en esto, diríamos, que radica su mayor fortaleza - su persistencia - lo cual, nunca debemos olvidar . Pero, por lo demás, este conocido adagio popular bien lo asienta: ”El diablo sabe más por viejo que por diablo”. O bien lo diríamos de esta manera: ”El diablo es más peligroso por viejo que por diablo”. Entonces, por todo lo dicho, recordemos siempre: al diablo no es de prudentes minimizarlo ni tampoco maximizarlo.

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